sábado, 29 de diciembre de 2018

Ordesa.

Vilas, M. (2018) Ordesa, Alfaguara.


Ordesa es emoción en estado puro. Es desgarro. Es vida y muerte; pero más muerte, meditada desde la vida.

Cuando se lee Ordesa se comprende que eso de "nunca te arrepientas de lo que hiciste" es una frase vacua. Hay mil cosas de las que uno se arrepentiría. Uno se arrepentiría de la historia que mantuvo con los que ya no están. Otra cosa es que se hubiera podido actuar de otro modo.

Ordesa es la historia, la reflexión, de una transición. La transición que va desde la condición de hijo, a la condición de padre. La transición de la vida a la muerte. La transición de morir por sentirse vivo a estar muerto en vida.

Ordesa es prosa poética, es un hilo de pensamientos estremecedores, es el amargo sabor de la derrota.

Ordesa es la historia de la España desde los 50 hasta la actualidad. La historia de cómo se vivió en la pobreza y en el fracaso.

Ordesa cuenta la historia de un hijo que quiere a un padre que lo ignora, un padre comerciante venido a menos. Y de un hijo que ama a una madre libre, anárquica y caótica, y no dimensiona ese amor hasta que ella desaparece. Y del fracaso de un matrimonio. Y de la desafección que muestran unos hijos por su padre, y cómo este sufre resignado ese progresivo desencuentro.

Ordesa es una pregunta. ¿Puede estar uno muerto en vida si a nadie le importa? ¿Aunque ame como jamás creyó poder hacerlo?

Ordesa es la crónica de la soledad y la desesperanza.

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