domingo, 2 de septiembre de 2018

Patria.

Aramburu, F. (2016) Patria, Tusquets.


Tras una gran repercusión, críticas excepcionales, y el Premio Nacional de Narrativa, eran muchas las expectativas que había puesto en esta novela que trata el tema de la división de la sociedad vasca entre partidarios y no partidarios de la lucha armada por la consecución de una Euskal Herria libre, o lo que es lo mismo, partidarios y no partidarios de ETA.

Y he de decir que no me ha decepcionado.

Me esperaba un relato lleno de información sobre los años de plomo y del terrorismo etarra, con largas y complicadas reflexiones sobre el conflicto armado y el punto de vista de unos y otros. Pero, aun estando muy bien documentada, esta historia pone en primer plano este tema desde un plano que, personalmente a mí, al principio me desconcertó, a la vez que me entusiasmó: la dimensión de las emociones, la lógica de los sentimientos en lugar de la lógica de los hechos cronológicos.

Es un relato coral, que se construye a base de retazos de la vida, momentos y escenas, de nueve protagonistas, divididos en dos familias pertenecientes a un pueblo situado en las cercanías de San Sebastián: la familia formada por el Txato, un empresario extorsionado, amenazado y asesinado por ETA, Bittori, su esposa, y sus hijos Xabier y Nerea; y la familia de Joxian, el mejor amigo de Txato hasta que este es señalado por ETA, Miren, su esposa, una abertzale convencida de la lucha armada, y sus hijos Joxe Mari, militante de ETA, Arantxa, recelosa de los ideales de la banda criminal, y Gorka.

El testimonio de cada uno de ellos ira forjando esta historia, que comienza el día en que ETA renuncia a la lucha armada y Bittori marcha a la tumba de su marido a contarle que ha decidido volver al pueblo, pese al vacío que la mayor parte de sus habitantes le hacen, incluidos los propios Joxian y Miren.

Cada uno de los personajes va mostrando un punto de vista que coincide con alguna de las posiciones que se han podido encontrar en el País Vasco en relación al modo de encarar las acciones terroristas de ETA. El miedo y el remordimiento experimentado por Joxian; la posición inflexible de Miren como madre de un preso, que no quiere admitir que su hijo jugó con fuego (y vidas ajenas), y se quemó; la dignidad erigida en la figura de Bittori, la paradoja de ser víctima y sentirse culpable de Nerea, la posición valiente y el juicio lúcido de Arantxa, las secuelas no superadas de Xabier, la repugnancia que suscita la lucha armada a Gorka... Y el paso de Joxe Mari desde una militancia ciega y sectaria que le lleva a convertirse en verdugo de inocentes, hasta el momento en que se da cuenta que nada valió la pena y que fue, simplemente, manipulado por el fanatismo político.

La novela está escrita mezclando continuamente el relato del narrador con el propio parecer de cada personaje, creando unos pasajes donde se alterna el drama que cada personaje acarrea con ciertas gotas de humor. Es una delicia leer algunos de los párrafos elaborados por Aramburu.

No es cuestión de hacer más spoiler del que ya he hecho. Tan solo añadiré que simplemente por el final, brusco y conmovedor, merecería ya la pena leer esta magnífica historia. Historia que debería ser de lectura obligatoria para los jóvenes, especialmente para aquellos que deambulan en estos tiempos por un camino de vuelta al rencor, a la intolerancia, y a cierta dosis de fanatismo; y que no han conocido lo que pasó en nuestro país con la locura de ETA, o solo han recibido una visión sesgada de esos años grises y terribles.

Aconsejo su lectura al 200%.

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