martes, 2 de enero de 2018

Vida Robada.

Morgan, A. (2017, 2016 de la original) Vida Robada, Círculo de Lectores.



No son nuevos los argumentos en los que dos personas (hermanas en este caso) intercambian sus identidades y permanecen, voluntaria o involuntariamente, con sus destinos cambiados. Esa es la idea de la que parte este relato de Ann Morgan para indagar en la biografía de Helen, la más despabilada de dos hermanas gemelas que, a causa de un juego, intercambia su vida con Ellie cuando tenían tan solo seis años de edad, sin saber que la misma no estaba dispuesta a poner fecha de caducidad a la ficción. A partir de entonces, Helen, Ellie a la fuerza, tendrá que enfrentarse a una vida desdichada e injusta en la que su propio "yo" es suplantado, hasta caer progresivamente en el desprecio de su madre, en la marginación, en la enfermedad y en la delincuencia.

El relato se sucede en dos líneas temporales que se alternan a lo largo de las páginas: una historia narrada en primera persona en la que acontece la vida de Helen desde aquel fatídico día hasta el momento en que creyó escapar de su ruinosa vida tras una temporada junto a los canales de Ámsterdam; y otra historia en tercera persona, más reciente, en la que un nuevo capricho del destino la vuelve a poner en contacto con la hermana que le robó su vida.

Historia de una lucha continua, de resistencia, contra el entorno y contra los demonios de uno mismo, en la que el destino parece jugar de modo cruel con la protagonista; pero en la que siempre hay una leve luz que ilumina el final del túnel de la desdicha.

Me pareció poco original la idea básica de la suplantación de identidades; pero sí atrayente, y de ahí que me enfrascara a leer esta novela. Al final he de decir que no me ha terminado de convencer, aunque reconozco que las últimas 100-150 páginas (de unas 430) me han enganchado. No obstante, se dan ciertas partes e hipótesis que necesitan, en mi opinión, algo más que un acto de fe para ser aceptadas y creer en la veracidad del relato. Aun así, pienso que hay ciertas partes brillantes y estremecedoras que son capaces de romper con la monotonía del relato. Lo mejor: las cáusticas "voces" que campan a sus anchas por la cabeza de Helen.

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