jueves, 1 de diciembre de 2016

El Misterio de la Cripta Embrujada.

Mendoza, E. (1978) El Misterio de la Cripta embrujada, Seix Barral.



Hoy, a pocos minutos de la conclusión del día en el que se ha anunciado que Eduardo Mendoza ha ganado el Premio Cervantes, no podía dejar de rendirle tributo con una de mis reseñas. No, no es sobre su obra más conocida y Universal, La verdad sobre el caso Savolta (1975, Premio de la Crítica); sino sobre El misterio de la cripta embrujada, primer contacto que tuve con la obra de este autor hace muchísimos años, cuando yo era un adolescente, en los movidos años 80.

El misterio de la cripta embrujada es una novela que no deja indiferente: o entusiasma, o se odia. Me atrevo a decir que es de un género inclasificable, tocando la novela negra pero también la sátira social. En ella, Mendoza concibió a un peculiar personaje, entre detective y loco, que le ha acompañado en algunas creaciones posteriores (en este blog ya comenté una de ellas: El enredo de la bolsa y la vida, de 2012.) Y que, por cierto, carece de nombre.

La sinopsis es la siguiente: el comisario Flores es un inspector de la Brigada de Investigación Criminal que, ante el caso de la desaparición de una niña de un colegio internado de madres lazaristas, decide buscar ayuda en un antiguo criminal que permanece internado en un manicomio. Su propuesta es sencilla: la resolución del caso a cambio de conseguir el alta del manicomio. Tras salir del manicomio, el antiguo criminal pasará, en el seno de la investigación, por todo tipo de percances y peripecias, de los que saldrá más o menos airoso mediante su peculiar modo de encarar los asuntos difíciles. Hasta que se da de bruces con una trama en la que cierta gente pudiente está envuelta en un oscuro tema.

Novela corta, que mezcla situaciones imposibles con diálogos demenciales, en una suerte de sarcasmo que refleja, a pesar de lo inverosímil del relato, una fina ironía que cala en las sombras de la realidad social de la Barcelona de esos años. Simplemente por leer el modo pedante del investigador accidental, merece la pena leer esta narración. Aunque uno no se entere de mucho...

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