miércoles, 20 de julio de 2016

Somos una familia.

Bartolomei, F. (2015, 2013 de la original) Somos una familia, Tusquets.



Almerico es un niño de cuatro años muy particular. Tiene una inteligencia descomunal, es lo que siempre se ha llamado un "superdotado". Y desde muy temprano, a los cuatro o cinco años, es muy consciente de que es un genio, y de que ello le tiene que servir para lograr dos propósitos: arreglar el Mundo y, más importante, encontrar la casa perfecta para su familia. Familia, la Santamaría, que tampoco es convencional: un padre conductor de autobús, fan incondicional de Elvis, y aspirante a comandante de nave interestelar; una madre tierna que encuentra en su forma de hacer roscón de chocolate la vía para ganar unas liras extras; y una hermana mayor, Vittoria, que paulatinamente cambiará su odio hacia su singular hermano por amor. La familia es feliz en ese mundo ficticio que ha creado para soportar del mejor modo posible la realidad: son tan pobres que apenas tienen dinero para habitar una vivienda digna.

Almerico, Al, irá creciendo, y con los años también crecerá su determinación por lograr un verdadero hogar, una casa perfecta para los Santamaría. Y así, aprovechando una "luna de miel" demasiado tiempo postpuesta por sus padres, y que se prolongará en exceso, pasará a la acción. A partir del viejo almacén que han adoptado como hogar, trazará su idea de crear un Principado, el "Principado de los Santamaría", con una Constitución muy diferente a la de la República Italiana, y un objetivo: lograr que los ciudadanos se sientan en él orgullosos y felices.

Pero hay cosas que ni un genio como Al puede controlar.

Gran novela, original, empapada de ese humor italiano que funde el existencialismo más duro, reflejado en la clase social media-baja, con esa áurea metafísica que encuentra destellos de belleza en lo más vulgar de la vida. Mordaz comedia en un marco dramático de pobreza; o drama salpicado de hilarante ironía. Aconsejo esta historia tanto para quien quiera leer algo distinto, o para quien busque algo que se lea con facilidad y se haga  adictivamente ameno; como para quien busque una reflexión a pie de calle sobre el sentido de nuestras vidas.

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domingo, 3 de julio de 2016

Mientran hilan las mariposas.

Salgado, S. (2016) Mientras hilan las mariposas, Amazon FulFillment.


El libro que acabo de leer no es una de mis lecturas típicas. De hecho, es una novela que retrata "el alma femenina", muy lejana a las truculentas novelas de suspense de Jo Nesbo. No obstante, lo he leído con mucha curiosidad. ¿Por qué? Pues simplemente porque la autora, Silvia Salgado, fue mi vecina (pared con pared) durante unos cuantos años, hasta que hace ahora poco más de uno, su camino, y el de su entrañable familia, se alejó hacia tierras gallegas.

En mi opinión, necesariamente subjetiva, este relato no solo refleja a Silvia. Es que en muchas ocasiones es Silvia. Un modo de narrar cuidado, entrañable, con guiños de humor e ironía, detallista, cosmopolíta, cercano, auténtico. Una historia en la que, tras un lenguaje sencillo, se esconde una complicada amalgama de sentimientos cruzados: amistad inquebrantable, redención, búsqueda, amor. La humildad de reconocer los errores, y la esperanza de saber que existen las segundas oportunidades.

No voy a hacer spoiler, tan solo decir que la historia entrelaza el punto de vista de cuatro amigas de la niñez que se vuelven a reunir en Londres para ponerse al día de sus vidas. Y cada una de ellas descubre que su mundo particular, lleno de éxitos, pero también de fracasos, frustraciones y dudas; no es el único mundo que importa. Y eso llevará a que re-establezcan sus lazos de amistad, que aprovechen las mágicas sinergias de este sentimiento con la fuerza que les lleva a comprender que siempre hay una nueva oportunidad, sobre todo cuando no se está solo. Solo hace falta coraje para cambiar el rumbo.

En conclusión, que no creo que sea solo una novela para mujeres, aunque sí protagonizada por mujeres. Es una historia que hace recapacitar sobre el sistema de valores de nuestras vidas. La recomiendo, como recomendaré las próximas obras de Silvia, mi antigua vecina que contaba historias e inventaba juegos con sus dos maravillosas hijas en las cálidas tardes del verano valdepeñero; porque sin duda tiene mucho que contar.

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