martes, 2 de octubre de 2018

No sé.

Abel, B. (2016, 2018 de la edición en español) No sé, Arrobabooks.



Emma, la hija de Camille y Patrick, una pequeña de cinco años de gran belleza, tiene un desencuentro con su tutora del colegio, Mylène, en una excursión escolar al campo. A la hora de volver a la ciudad, los responsables de la excursión se dan cuenta de que Emma ha desaparecido. Algunos compañeros dicen que la han visto correr hacia el vecino bosque, empujada por su ira. Inmediatamente se inicia su búsqueda, en la que interviene la propia tutora, Mylène.

El tiempo pasa y los responsables del colegio dan aviso a la policía, que inician el rastreo de la niña. Finalmente, la pequeña es encontrada sana y salva. En cambio, quien no vuelve a dar señales de vida es su profesora, Mylène. Pero hay algo más, muy inquietante: la niña ha aparecido con el brazo vendado para proteger unos rasguños. Vendado, concretamente, con el fular de la desaparecida Mylène. Rápidamente todos los adultos llegan a la conclusión de que, a lo largo de su desaparición, la niña y la profesora han tenido que mantener contacto, y le preguntan a la pequeña qué sabe del paradero de su tutora. Pero la niña solo responde: "No sé".

A partir de ahí, se inicia una carrera a contrarreloj para encontrar a Mylène, ya que el tiempo se le agota: es diabética y no lleva con ella sus cargas de insulina. Puede morir en cualquier momento. Pese a todo, la niña sigue negándose a hablar de cualquier encuentro con la maestra.

Pero hay más, mucho más. La madre de Emma, Camille, y la desaparecida Mylène poseen un vínculo que va más allá de la propia relación entre una madre de una alumna y la tutora de esta. Un vínculo que estará a punto de acabar con la propia Camille.

Thriller trepidante, de fácil lectura, con momentos de tensión interesantes, en los que el narrador va escudriñando en los rincones más recónditos de la personalidad de los personajes, por osuros que sean.
La novela, ciertamente adictiva, juega con la ambigüedad de las actitudes inocentes o malvadas de la niña Emma, con el sentimiento de culpa y de redención de Camille, con la sed de venganza de Patrick..., creando una atmósfera a veces irrespirable.

Eso sí, en mi opinión, he de reconocer que la expectación que me provocaba la historia ha ido de más a menos. Desde un comienzo genial, abierto a múltiples posibles desenlaces, prometedor; hasta llegar a un final que, si bien guarda alguna sorpresa que no desvelaré, me ha dejado cierta sensación de que la trama podía haber dado alguna vuelta de tuerca más.

De todos modos, recomiendo su lectura, que os hará pasar más de un buen rato.

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domingo, 2 de septiembre de 2018

Patria.

Aramburu, F. (2016) Patria, Tusquets.


Tras una gran repercusión, críticas excepcionales, y el Premio Nacional de Narrativa, eran muchas las expectativas que había puesto en esta novela que trata el tema de la división de la sociedad vasca entre partidarios y no partidarios de la lucha armada por la consecución de una Euskal Herria libre, o lo que es lo mismo, partidarios y no partidarios de ETA.

Y he de decir que no me ha decepcionado.

Me esperaba un relato lleno de información sobre los años de plomo y del terrorismo etarra, con largas y complicadas reflexiones sobre el conflicto armado y el punto de vista de unos y otros. Pero, aun estando muy bien documentada, esta historia pone en primer plano este tema desde un plano que, personalmente a mí, al principio me desconcertó, a la vez que me entusiasmó: la dimensión de las emociones, la lógica de los sentimientos en lugar de la lógica de los hechos cronológicos.

Es un relato coral, que se construye a base de retazos de la vida, momentos y escenas, de nueve protagonistas, divididos en dos familias pertenecientes a un pueblo situado en las cercanías de San Sebastián: la familia formada por el Txato, un empresario extorsionado, amenazado y asesinado por ETA, Bittori, su esposa, y sus hijos Xabier y Nerea; y la familia de Joxian, el mejor amigo de Txato hasta que este es señalado por ETA, Miren, su esposa, una abertzale convencida de la lucha armada, y sus hijos Joxe Mari, militante de ETA, Arantxa, recelosa de los ideales de la banda criminal, y Gorka.

El testimonio de cada uno de ellos ira forjando esta historia, que comienza el día en que ETA renuncia a la lucha armada y Bittori marcha a la tumba de su marido a contarle que ha decidido volver al pueblo, pese al vacío que la mayor parte de sus habitantes le hacen, incluidos los propios Joxian y Miren.

Cada uno de los personajes va mostrando un punto de vista que coincide con alguna de las posiciones que se han podido encontrar en el País Vasco en relación al modo de encarar las acciones terroristas de ETA. El miedo y el remordimiento experimentado por Joxian; la posición inflexible de Miren como madre de un preso, que no quiere admitir que su hijo jugó con fuego (y vidas ajenas), y se quemó; la dignidad erigida en la figura de Bittori, la paradoja de ser víctima y sentirse culpable de Nerea, la posición valiente y el juicio lúcido de Arantxa, las secuelas no superadas de Xabier, la repugnancia que suscita la lucha armada a Gorka... Y el paso de Joxe Mari desde una militancia ciega y sectaria que le lleva a convertirse en verdugo de inocentes, hasta el momento en que se da cuenta que nada valió la pena y que fue, simplemente, manipulado por el fanatismo político.

La novela está escrita mezclando continuamente el relato del narrador con el propio parecer de cada personaje, creando unos pasajes donde se alterna el drama que cada personaje acarrea con ciertas gotas de humor. Es una delicia leer algunos de los párrafos elaborados por Aramburu.

No es cuestión de hacer más spoiler del que ya he hecho. Tan solo añadiré que simplemente por el final, brusco y conmovedor, merecería ya la pena leer esta magnífica historia. Historia que debería ser de lectura obligatoria para los jóvenes, especialmente para aquellos que deambulan en estos tiempos por un camino de vuelta al rencor, a la intolerancia, y a cierta dosis de fanatismo; y que no han conocido lo que pasó en nuestro país con la locura de ETA, o solo han recibido una visión sesgada de esos años grises y terribles.

Aconsejo su lectura al 200%.

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viernes, 27 de julio de 2018

Macbeth.

Nesbo, J. (2018) Macbeth, Editorial Lumen.


Jo Nesbo se atreve con casi todo. Incluido el adaptar a los grandes clásicos. Y así lo ha hecho con el drama de Shakespeare, Macbeth, ambientándolo a los años 70.

Y Macbeth ya no es el capitán al servicio del Rey de Escocia; sino el jefe de la Guardia Real. Y Lady Macbeth se convierte en una dominatrix. Y las tres brujas del relato de Shakespeare son ahora tres singulares productoras de una droga terriblemente adictiva. Y Duncan ya no es el legítimo Rey de Escocia; sino el jefe de la policía.

Y Escocia se transforma en una ciudad gris, húmeda y fría, decadente, una especie de Gotham City de Batman melancólica y asfixiante; en la que la corrupción, el paro, la delincuencia y la droga campan a sus anchas.

Pero recientemente hay un grupo de nuevos líderes de la policía, encabezados por el jefe Duncan, que están dispuestos a acabar con el deterioro de la ciudad. Pero ese camino no es fácil cuando en lo más profundo de la sociedad de esa ciudad ha germinado la semilla de la soberbia.

Y, siguiendo el rumbo que marcara Shakespeare a principios del siglo XVII, Macbeth pasará de ser un leal y efectivo policía al servicio de Duncan, con unos valores basados en la justicia y el bien; a ser el asesino de este y usurpador de su puesto, y candidato a ser la única autoridad de la ciudad, apartando de su camino a cualquiera que interfiera, por cercano que le sea. En esta transformación, en este asalto de la codicia por el poder que acaba diluyendo los valores más nobles, tendrá mucho que ver la persusiva Lady Macbeth, la ambiciosa pareja de Macbeth. Y Hekate, el más peligroso líder de los narcos de la ciudad, que toma al propio Macbeth como una marioneta para mantener a raya el acoso de la policía.

El relato que desarrolla Nesbo con estos cimientos es una historia frenética, que crea una atmósfera enrarecida en la que los más bajos instintos de la condición humana asoman y se manifiestan con una crudeza a veces perturbadora.

Una novela dura e inquietante al estilo Nesbo. No obstante, los ideales y pensamientos de los personajes, que a veces parecen extraídos del género épico, en ocasiones me han descuadrado un poco y, curiosamente, me han llevado a no ver a estos personajes con más carga de humanidad. Un poco de comic. Es como si, como antes he anticipado, estuviéramos recreando una historia ambientada en Gotham y protagonizada por los héroes de la factoría de DC Comics, o sea, La Liga de la Justicia, Batman y todo este tipo de personajes con un mensaje demasiado trascendental. Y eso no es malo; pero yo siempre fui más de Marvel, de Spiderman y su ironía, y de los X-Men.

Nesbo, esta novela está muy bien. Pero por favor, vuelve a hacerte un Harry Hole.

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domingo, 1 de julio de 2018

El libro de las despedidas.

Aberasturi, A. (2018) El libro de las despedidas, La Esfera de los Libros.



He de confesar que, aunque cada vez que leo algo de poesía quedo gratamente conmocionado, no es un género en el que me adentre muy a menudo. No obstante, hace unas semanas pude ver en la televisión (en el "Chester" de R. Mejide) una entrevista a Andrés Aberasturi que me impresionó, y cuya "excusa" era la presentación de este poemario, "El libro de las despedidas". Aberasturi es un tipo que siempre me ha caído bien, desde aquellos lejanos tiempos en los que se asomaba en las pantallas de nuestras televisiones en las sobremesas, con ese estilo sosegado y, a la vez, profundo.

En este poema "largo", se cuenta la despedida de un hogar largamente habitado. Ese hogar, metáfora de la propia vida. Y el poema es Andrés, y Andrés es el poema; y es difícil distinguir al uno del otro.

Y estos versos se hilan en la ternura que desprende la figura de Aberasturi, y en ese realismo dramático que impregna su vida; pero que él siempre afronta con dignidad, y con una pizca de ironía.

Andrés Aberasturi es la ternura en la derrota, el amor en los tiempos del cólera, la contención en los momentos difíciles, la sapiencia tranquila, la reflexión despojada de toda esperanza ficticia.

Aberasturi es esa gran persona que parece huir de los reconocimientos. Es la humildad. Es la sensibilidad. Y esas características de su persona fluyen y se reflejan en su obra.

Andrés Aberasturi siempre será muy grande, hasta en las despedidas.

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sábado, 30 de junio de 2018

La mujer en la ventana.

Finn, A.J. (2018) La mujer en la ventana, Grijalbo.


La Mujer en la Ventana es una fascinante novela que leí hace un par de meses. Os cuento.
Anna Fox es una (antaño) reconocida psicóloga clínica que vive sola, recluida en su casa de Nueva York, sin atreverse a salir a la puerta de la calle, presa de una frustrante patología mental desde hace un año. Pasa el día chateando y haciendo, a través de este medio "on-line", de terapeuta de extraños con una vida tan aislada, bebiendo vino (mucho vino), jugando al ajedrez con otros internautas, viendo películas antiguas y espiando a los vecinos del barrio.
Entonces los Russell se mudan al barrio. La familia ideal, formada por un matrimonio y un adolescente. Una noche Anna ve algo desde su ventana que hubiera sido mejor no ver. A partir de ahí, todo su reducido mundo salta por los aires. ¿O todo es fruto de sus delirios?
Un thriller psicológico magnífico, que realmente ha respondido a mis expectativas, incluido, en algún momento, algún giro insospechado que deja al lector descolocado. El relato está escrito con agilidad y se hace realmente ameno. Una novela que rinde tributo a grandes filmes del thriller de los años 50 y 60. Al propio Hitchcock (imposible no acordarse de "La ventana indiscreta"). Y de hecho, tiene toda la pinta de que será llevada en poco tiempo al cine.
¡Recomendada con persistencia!

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domingo, 25 de febrero de 2018

Tierra de Campos.

Trueba, D. (2017) Tierra de Campos, Anagrama.




Daniel "Mosca" es un cantante y compositor que comenzó su carrera musical en los años de la "movida", junto a unos amigos del colegio, como tantos otros grupos. Mucho tiempo después, Daniel viaja en un coche funerario para enterrar el cuerpo de su padre en la tierra de este, la Tierra de Campos. A lo largo del viaje, y en el propio destino, Daniel recordará su trayectoria vital, profesional y personal, sus éxitos y sus fracasos, su llegada a lo más alto del pop, su peculiar relación con su padre y el drama de su madre, su descenso a los infiernos y su transformación desde la figura de músico idealista y romántico hasta su papel de profesional de la música, pasando por un amor de juventud imposible de olvidar y su singular lazo con Japón y con una japonesa, madre de sus dos hijos. Daniel solo aspiraba a hacer buenas canciones, como vía de salida de sus sentimientos; pero la música se convirtió en su propia vida, para lo bueno y para lo malo.

Tierra de campos es una road movie en el que se intercala un tiempo presente por las carretera y los parajes de una España rural, con sus recuerdos en a caballo entre Madrid y Japón. Su lectura es amena y a muchos de nuestra generación (nacidos en los 60-70) nos será familiar, reviviendo los últimos años del franquismo, la transición y la desmesurada movida, los eclécticos 90... Quizá a más de uno pueda despertarnos un halo nostálgico. A su vez, Trueba adereza el relato con unas gotas de ironía, de humor, creando un marco de cierto escepticismo, de desesperanza, de rendición a los avatares de la vida.

Esta narración, más allá de ser una biografía, supone una reflexión sobre el sentido de la vida, las metas, los sueños y los caprichos del destino, con una banda sonora que rinde tributo a Los Secretos, Nacha Pop, Radio Futura, Alaska y Dinarama, La Unión, Glutamato Ye-Yé, Gabinete Caligari, La Frontera, Duncan Dhu, La Mode, Mecano, Loquillo y los Trogloditas, Ilegales, Siniestro Total, Golpes Bajos, Danza Invisible, La Dama se Esconde, Esclarecidos, Tam-Tam Go, 091, La Guardia, Los Rebeldes, y tantos otros grupos musicales que marcaron una época que no volverá jamás.

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martes, 2 de enero de 2018

Vida Robada.

Morgan, A. (2017, 2016 de la original) Vida Robada, Círculo de Lectores.



No son nuevos los argumentos en los que dos personas (hermanas en este caso) intercambian sus identidades y permanecen, voluntaria o involuntariamente, con sus destinos cambiados. Esa es la idea de la que parte este relato de Ann Morgan para indagar en la biografía de Helen, la más despabilada de dos hermanas gemelas que, a causa de un juego, intercambia su vida con Ellie cuando tenían tan solo seis años de edad, sin saber que la misma no estaba dispuesta a poner fecha de caducidad a la ficción. A partir de entonces, Helen, Ellie a la fuerza, tendrá que enfrentarse a una vida desdichada e injusta en la que su propio "yo" es suplantado, hasta caer progresivamente en el desprecio de su madre, en la marginación, en la enfermedad y en la delincuencia.

El relato se sucede en dos líneas temporales que se alternan a lo largo de las páginas: una historia narrada en primera persona en la que acontece la vida de Helen desde aquel fatídico día hasta el momento en que creyó escapar de su ruinosa vida tras una temporada junto a los canales de Ámsterdam; y otra historia en tercera persona, más reciente, en la que un nuevo capricho del destino la vuelve a poner en contacto con la hermana que le robó su vida.

Historia de una lucha continua, de resistencia, contra el entorno y contra los demonios de uno mismo, en la que el destino parece jugar de modo cruel con la protagonista; pero en la que siempre hay una leve luz que ilumina el final del túnel de la desdicha.

Me pareció poco original la idea básica de la suplantación de identidades; pero sí atrayente, y de ahí que me enfrascara a leer esta novela. Al final he de decir que no me ha terminado de convencer, aunque reconozco que las últimas 100-150 páginas (de unas 430) me han enganchado. No obstante, se dan ciertas partes e hipótesis que necesitan, en mi opinión, algo más que un acto de fe para ser aceptadas y creer en la veracidad del relato. Aun así, pienso que hay ciertas partes brillantes y estremecedoras que son capaces de romper con la monotonía del relato. Lo mejor: las cáusticas "voces" que campan a sus anchas por la cabeza de Helen.

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